En pocas palabras: El control de stock consiste en saber cuántas unidades tenés de cada producto y registrar cada vez que entra o sale mercadería. Un buen control te avisa cuándo reponer antes de quedarte sin nada. Para empezar alcanza con elegir pocos productos, contar lo que hay hoy y anotar cada venta y cada compra.
Empezá chico: los productos que más rotan
Querer controlar todo de entrada es la mejor manera de abandonar a la semana. Elegí entre diez y quince productos, los que más vendés o los que más te duele quedarte sin ellos, y controlá solo esos hasta que la rutina esté instalada.
Contá lo que hay hoy
El primer paso es un conteo real: ir producto por producto y anotar cuántas unidades hay. Ese número es tu punto de partida, y de ahí en más lo único que hace falta es sumar lo que entra y restar lo que sale.
Anotá cada movimiento
El stock se desordena por los movimientos que no se anotan. Los que hay que registrar:
- Ventas: cada unidad vendida baja el stock.
- Compras: cada reposición suma al stock.
- Mermas: lo que se rompe, se vence o se pierde.
- Devoluciones: lo que un cliente te devuelve y vuelve al estante.
Definí un mínimo para cada producto
El stock mínimo es la cantidad a partir de la cual tenés que reponer. Depende de cuánto tarda tu proveedor en entregarte y de cuánto vendés por semana. Cuando el producto baja de ese número, es hora de hacer el pedido.
Contá de vez en cuando
Aunque lo anotes todo, siempre hay diferencias. Un conteo periódico te muestra cuánto se pierde sin que te des cuenta y te permite corregir el número antes de que se desfase.
Cómo lo hace el Sistema MBK
El stock se controla producto por producto y lo activa cada negocio cuando quiere. Cada venta descuenta el stock y cada compra a un proveedor lo suma. Podés hacer conteos, registrar mermas y devoluciones, definir un stock mínimo y recibir un aviso cuando un producto baja de ese mínimo o se agota. Nunca te frena una venta: si no hay unidades, la venta se guarda igual.
Mirá todo lo que hace el Sistema MBK