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Guía

Cómo calcular el precio de un producto

Un paso a paso para ponerle precio a lo que vendés sin adivinar, sumando todo lo que te cuesta y lo que querés ganar.

En pocas palabras: El precio de un producto se calcula sumando todos los costos de hacerlo o conseguirlo (insumos, mano de obra, packaging, una parte de la inversión y otros gastos) y agregando el margen de ganancia que querés. Si el precio no cubre el costo total, cada venta te hace perder plata aunque la caja se vea llena.

1. Sumá todo lo que cuesta, no solo los materiales

El error más común es contar solo lo que pagaste por los materiales o por la mercadería. El costo real de un producto tiene más partes, y las que se olvidan son las que se llevan la ganancia.

  • Insumos o mercadería: lo que gastás en materia prima o lo que le pagás al proveedor.
  • Mano de obra: tu tiempo y el de quien te ayuda, aunque no te pagues un sueldo.
  • Packaging: cajas, bolsas, etiquetas, cintas.
  • Inversión: herramientas, máquinas o equipos que se van gastando con el uso.
  • Otros: comisiones de cobro, traslados, una parte del alquiler o de los servicios.

2. Decidí el margen que querés

El margen es lo que queda de cada venta después de cubrir el costo. Se puede mirar como un porcentaje del precio de venta o como un monto. Lo importante es elegirlo a propósito: es la plata que el negocio necesita para crecer, para absorber imprevistos y para pagarte a vos.

Si no sabés qué margen te conviene, partí de lo que necesitás ganar al mes y de cuántas unidades vendés normalmente. Con esos dos datos se puede ir acomodando.

3. Armá el precio y compará

Con el costo total y el margen que querés, sale un precio de venta. Después compará con lo que cobran negocios parecidos al tuyo: no para copiarlos, sino para entender si tu precio está en un rango razonable.

Si tu precio quedó mucho más alto que el del mercado, podés revisar el costo (¿hay algo que puedas comprar mejor?) o la propuesta (¿qué te hace distinto?). Si quedó más bajo, probablemente estés regalando margen.

Un ejemplo con números redondos

Imaginá un producto que te cuesta 1.000 en insumos, 500 en tu trabajo, 100 en packaging y 100 en otros gastos. El costo total es 1.700. Si querés que te quede una ganancia de 800 por unidad, el precio de venta tiene que ser 2.500. Es un ejemplo para mostrar la cuenta: los valores de tu producto serán otros.

Si vendieras ese mismo producto a 1.800 porque así lo vende otra persona, te quedarían apenas 100 por unidad, y eso sin contar los días en que no vendés.

4. Revisá cada tanto

Los costos cambian. Los insumos suben, el proveedor cambia la lista, la cinta o la caja se encarecen. Un precio puesto una vez y nunca más tocado se va quedando atrás. Conviene revisar los costos de tus productos principales al menos una vez por mes.

Cómo lo hace el Sistema MBK

En la ficha de cada producto o servicio cargás el costo dividido en cinco partes: insumos, mano de obra, packaging, inversión y otros. El sistema suma las partes y muestra el margen mientras escribís el precio, antes de guardar. Cuando un costo cambia, lo actualizás en un lugar y ves qué productos te dejan más y cuáles menos.

Mirá todo lo que hace el Sistema MBK
Preguntas frecuentes

Para aclarar dudas

¿Cuánto margen de ganancia tengo que ponerle a un producto?

No hay un número que sirva para todos. Depende de lo que necesitás ganar al mes, de cuántas unidades vendés y de los gastos que tiene tu negocio. Empezá por calcular el costo total real y a partir de ahí elegí un margen que cubra tus gastos y te deje ganancia. Belén y su equipo ayudan a definirlo en la consultoría, si querés una mirada profesional.

¿Tengo que contar mi tiempo como costo?

Sí. Tu trabajo tiene un valor aunque no lo cobres como sueldo. Si no lo sumás al costo, el negocio parece dar ganancia cuando en realidad lo que ganás es ese tiempo sin pago.

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